
En dos salas oscuras tras un patio de Praga, los bloques de ostra y shiitake fructifican en olas — y lo que recoges el miércoles aún crecía el martes.
Una seta es noventa por ciento agua y cien por ciento entorno. Mantenemos los números estables para que las oleadas lleguen como un reloj.
Tras colonizar en la oscuridad, un bloque fructifica en olas — grande, más pequeña, pequeñísima — y luego se retira al compost de un huerto cercano.




Marca lo que quieres, dinos qué día, y estará esperando con tu nombre en la cesta.