
Construimos, restauramos y regulamos relojes mecánicos en el banco — cada rueda limpiada, cada rubí asentado, cada latido cronometrado a mano hasta que marca fiel.
Un movimiento es más pequeño que una moneda y alberga cien piezas. Nada se juzga a simple vista — la lupa se acerca, y el tren de engranajes, el escape y el volante se leen uno a uno. Deslice, y pase el cristal sobre la obra.

El movimiento se desmonta por completo — puentes levantados, ruedas extraídas, rubíes revisados. Cada pieza se registra antes de tocar nada.
Las piezas pasan por los baños de limpieza y vuelven bajo la lupa. Pivotes desgastados, muelles reales cansados y rubíes agrietados se detectan y reemplazan, nunca se apañan.
Se reconstruye en orden, cada cojinete lubricado con el grado justo y la cantidad precisa. Tanto aceite sobra como falta; la lupa decide.
En la máquina de cronometraje se lee el latido y se ajusta el volante hasta que el ritmo, la amplitud y el error de latido son correctos en todas las posiciones. Luego se lleva y se observa.
Restauraciones y servicios — calibres vintage, relojes de bolsillo y revisiones completas.





Somos un taller de relojería independiente. No trabajamos en serie — un movimiento permanece en el banco, en su propia bandeja, desde el despiece hasta el cronometraje final, y solo sale cuando marca la hora en todas las posiciones. Damos servicio a relojes mecánicos vintage y modernos, restauramos relojes de bolsillo y aceptamos encargos a medida. Cada trabajo se cronometra en la máquina y se aprueba a mano.
Díganos el calibre y qué hace — le presupuestaremos el servicio y el plazo.